30 diciembre 2009
Faltan 5 pa’ las doce ¡y el ritual va a comenzar!
Ya pasó la Nochebuena, estamos hartos de las hallacas, el pan de jamón y la ensalada de gallina; se repartieron los regalos… peroooo, nos queda el 31! la fecha más nostálgica, emocionante y esperada, un día donde recordamos todo lo malo o bueno que nos pasó en el año, las personas que llegaron y también las que ya no están con nosotros, un momento donde inevitablemente ponemos nuestra mayor cantidad de energía y mente positiva para desear un montón de cosas que esperamos del Año Nuevo.
Por supuesto, con esos deseos vienen los rituales de Fin de Año que en mi caso, están cada vez más descontinuados. Sin embargo, recuerdo claramente que aparte del Niño Jesús, el asunto de “prepararme” para el 31 era de las cosas más emblemáticas y -debo confesar- divertidas de diciembre así que les cuento jajajajaja.
1- ¿SUERTE AMARILLA? Lo primero era la ropa interior amarilla, siiiiii esa misma que seguramente muuuchooosss compran a última hora y que es casi “tradición” en el país. Pues bueno, mi mamá acostumbraba comprarnos a todos una prenda nueva para usarla la última noche del año y así atraer la buena suerte…uhmm, veamos…déjenme pensar… no, creo no dio mucho resultado, so: Ropa Interior amarilla 0 – otros eventos 1. (Tiempo después me enteré que hay que ponérsela al revés para que funcione realmente…he ahí el detalle :S) Ahh y un tip, si quieres conseguir el amor usa una prenda roja jajajaja.
2- LAS UVAS. Después de ponerme la ropa interior amarilla y haberme enfundado mi nuevo outfit para recibir el año, pasamos a la espera de las campanadas, es decir, a correr y literalmente atascarse de uvas, mientras el tan tan tan tan de las campanas te marcan el ritmo de los mordiscos, todo esto mientras pides tus deseos y miras a todos los que están en la misma frenética tarea. Pero lo reconozco, era emocionante! J. Llegado el momento cumbre, el engolado locutor de la radio anunciaba “falta 1 minuto para despedir el año…” susto! me faltan 4 uvas y las pepitas no me facilitan la tarea!…3,2,1 FELIZ AÑO!!!!!!!!!!!!!!!!! Abrazos, abrazos, lágrimas (sí…no lo puedo evitar), música y champagne.
3- SHOW ME THE MONEY! Acotación importante!!! Mientras estaba comiéndome las uvas y pensando en mis deseos, tenía en alguna de mis manos o bolsillos de mi ropa un billete de alta denominación (para ese entonces jajajaja) o de preferencia dólares para fomentar la prosperidad económica…uhmm si! ahí estuvimos mas o menos.
4- LAS MALETAS. Acto seguido (y si el 31 se celebraba en Valera, Estado Trujillo) salía corriendo POR TODA la cuadra cerca de la casa de mi abuela junto a mis primos y hermanas con una maleta más grande que yo para dar mi ronda por la calle y procurar que durante al año nuevo no faltaran los viajes. Este año, aquellos que siguen esta tradición deberían correr con una planilla de CADIVI en la mano jajajajaja.
5- ¿MÁS COMIDA? Luego de abrazar a toda la familia, secarme las lágrimas de emoción que por alguna razón seguían saliendo y dar la vuelta con la maleta, venía la ceremonia de la cena, pero antes de comerte la décimo tercera hallaca del mes, el pedazo número quien sabe cuanto de pan de jamón, pernil etc. etc. etc. nos sentábamos a comernos la tacita de lentejas -también para la prosperidad- que, si no se comía el 31, se comía el 1° de enero en la mañana o en algunos casos, se limitaba a un puñado de 12 lentejitas envueltas en papel envolplast que iba directo al nuevo monedero y allí permanecía hasta el 31 de diciembre siguiente.
¿Mucha superstición no? Jajajaja el detalle es que con el pasar de los años, las experiencias vividas, el ensayo y error, la incredulidad y hasta la flojera he abandonado gran parte de estas prácticas o rituales navideños y éste año creo que solo me comeré mis uvitas, pediré mis deseos y me tomaré mi champagne para brindar por un venturoso Año Nuevo…que ya tiene sus maletas preparadas!
